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Por Graciela Guerrero Garay 

Las Tunas, Cuba – El mediodía de este viernes un nuevo júbilo embarga a los tuneros y cubanos, quienes acaban de recibir la noticia de la llegada de René González a la Patria, para visitar a su hermano Roberto quien se encuentra en delicado estado de salud. 

La información se conoció en la emisión del mediodía del Noticiero Nacional de la Televisión, la que es seguida por millones de televidentes a lo largo de la Isla y esta vez provocó  saltos de emoción en los hogares, centros de trabajo, escuelas y lugares públicos donde se veía el estelar. 

Aunque no es la verdadera justicia con la que tiene que ser recompensado René González ni es lo que piden millones de personas en todo el planeta, que se le haya permitido viajar en gesto humanitario para ver a su familia en estos duros momentos en que transitan sus días es  un gesto que los cubanos valoran y esperan sirva de reflexión para quienes ejercen el derecho internacional e imponen sus políticas jurídicas en el sur de la Florida. 

René, uno de los CINCO cubanos antiterroristas que fueron condenados arbitrariamente en los Estados Unidos y de los cuales Gerardo, Antonio, Ramón y Fernando todavía siguen cumpliendo sus desmedidas e injustas sanciones, salió de prisión en octubre último tras largos y duros 13 años en condición de libertad supervisada, lo que le exige estar tres años más en ese país. 

Este permiso de dos semanas a la Patria para ver a su hermano enfermo y poder estar con su familia,  no deja de ser un síntoma positivo de la jueza Joan Lenard y de quienes aprobaron la petición. Pero si hablamos en términos de justicia y humanidad legítimos, el mundo entero sabe que la verdadera es que René, como sus compañeros, nunca debió ser condenado sin pruebas y mucho menos por combatir el terrorismo.