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Por Graciela Guerrero Garay

Mientras los demonios con caritas de todas las especies de águilas terrenales que existen desinforman, mienten, manipulan, lanzan maldiciones, vaticinan muerte y hasta quieren y arman sus revueltas, el presidente de Venezuela Hugo Chávez está lleno “de fe y esperanza” –tal como declaró este viernes por teléfono al programa Contragolpe, de VTV-,  luego de llegar a La Habana, Cuba, para someterse a una intervención quirúrgica por una lesión que presenta en la zona que le llevó al quirófano en junio del pasado año.

Optimista y con esa afabilidad y fortaleza que le caracteriza, el líder del ALBA y promotor por excelencia de la unidad latinoamericana del siglo XXI, agradeció a su pueblo las oraciones que hicieron para su recuperación y el éxito de la nueva cirugía que acontecerá en los próximos días, al tiempo que informó que la ministra de Salud, Eugenia Sader, será la vocera que los tendrá al tanto del desarrollo de su proceso evolutivo.

Con su amplia sonrisa, Chávez Fría bajó la escalerilla del avión que lo trajo a la isla y donde lo recibió el General de Ejército Raúl Castro Ruz, presidente de los Consejos de Estados y de Ministros  de Cuba. Este fin de semana se ultiman los detalles preparatorios de la operación, que será nuevamente otra de sus victorias, no solo por las garantías médicas y paramédicas que tiene a su alcance, sino también por los buenos pensamientos que le envían millones de personas de América Latina y todas las naciones y esa perseverancia que le identifica.

 El mandatario fue preciso al asegurarle a los venezolanos  el jueves último: “Me voy pero volveré, y volveré con más vida”. Y será así contra todos los pronósticos. Las tiñosas, por suerte, ya son rapiñas en extinción. Hugo Chávez está seguro, tranquilo y confiado de su sanidad en Cuba.