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Por Graciela Guerrero Garay  Fotos: Cortesía de Fabozzi

Allí estaba él, en medio de la Plaza. Vino a pernoctar sin que nadie le pagara el boleto ni le llamara a juntillas. Madrid está lindo, a pesar de todo. En la Puerta del Sol, “Los Indignados” tienen las ideas muy claras, me confiesa en un email. El sabe de memoria lo que es el capitalismo. Ama a Cuba y una razón es esa: se enfrenta pequeña, bloqueada y difamada, al brutal imperialismo, todos los días que tienen los 52 años de Revolución.

Decido escribir estas líneas por amor y respeto al efecto mágico que le llevó a viajar desde Roma al corazón de España. También por él, que comparte el sudor y las ideas y libra mil batallas anónimas, cotidianas, sin pedir que su nombre engrose la lista de los blogueros destacados ni aspirar a que le den premio alguno. Nace desde adentro, y no es extraño. Su tierra lo lleva en las entrañas y de su sabia, enhorabuena, muchos se alimentan y exteriorizan estos sentimientos.

Italia…italianos… personas sencillas, trabajadoras, que se suman a las causas justas y apuestan por vencer las barreras idiomáticas. Ahora mismo siento el palpitar de los integrantes de la Brigada de Trabajo Voluntario Giovanni Ardizzone que, cada verano, viene a dejar una huella de bien en este territorio, hermanado por más de una década con la región de Lombardía. Es el efecto mágico de una palabra única, hermosa, infinita: Solidaridad.

La misma que llevó a Arturo Fabozzi hasta la Puerta del Sol y, luego, de regreso a su país, escribir un email testificando una realidad que ya no puede esconderse: “Esa gente tiene las ideas muy claras de lo que pasa en el mundo, pero chocan contra la escandalosa y asesina política capitalista y, por supuesto, contra los financieros mafiosos tipo Coca – Cola, MC Donald, etc., etc...”  

Luego reconocía – (lo que no difunden quienes hablan de libertad de expresión y democracia)-: “Mejor que nada, espero sea el principio de una revolución de las consciencias”.  Y más adelante contaba lo que sucedió en su ciudad, en la primera decena de junio, cuando fueron a votar un referéndum para borrar una ley que quiere construir centrales nucleares en su país, “exactamente después de lo que pasó en Japón y que Alemania misma dijo que las van a quitar todas. Dime si esa no es una locura?... Berlusconi….”

Solidaridad… el efecto mágico que une a la humanidad y hoy, con rostros y voces como la de Arturo, detiene el mal endémico de muerte que cubre a los haitianos porque allí, en la empobrecida tierra de Haití, están los médicos cubanos. Solidaridad… que ha levantado un coro enorme por el mundo a favor de los CINCO… efecto mágico del que nos enorgullecemos los cubanos y agradecemos a los amigos allende al mar, porque es el ALBA, Pastores por la PAZ, Unidad, esperanza y certeza de que con Solidaridad puede construirse el mundo mejor que deseamos.

Por eso Arturo y millones de millones en el planeta, con Cuba y desde Cuba, por ellos y por los que vendrán, se indignan y se van a buscar el sereno mañana en la Puerta del Sol.