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Con las boletas en mano, mis vecinos Marisel y Mancebo salen dispuestos y conscientes a defender su terruño y la Patria. En esos hombres y mujeres que hoy se nominan está la confianza del pueblo.

 

Por Graciela Guerrero Garay

LAS TUNAS (CUBA) – Este domingo es todo un ir y venir de mis vecinos, desde las primeras horas de la mañana. La avenida Primero de Enero, peculiar porque es una zona residencial de edificios multifamiliares, no tiene la tranquilidad habitual de este día de la semana. Hay votaciones en Cuba y los cubanos, tranquilos, seguros, conscientes, van a las urnas a dar su Sí por esos hombres y mujeres, muchos jóvenes, que la virtud, la capacidad y la voluntad de seguir adelante los llevaron a las boletas.

No hay competencias ni campañas entre Omar, a quien propusimos por unanimidad en mi Circunscripción 63, del Consejo Popular 18, y el resto de los otros nominados. Cada quien decide por el mejor y las urnas tienen el don de arrancar sonrisas: la custodian pioneros. Los hijos nuestros, los sobrinos, los chicos y chicas que vemos madurar desde que nacen. Los mismos que a diario nos hacen trabajar y luchar por el mejoramiento de Cuba, para que siempre tengan esa garantía de crecer que disfrutamos los cubanos.

Apenas empieza el trabajo en los Colegios Electorales. La mañana se empina bajo un sol que trae los preludios de un verano que parece será intenso como sucedió con el invierno. Marisel Rodríguez y Rafael Mancebo, tal como comparten la vida, van juntos también a ejercer su derecho electoral. Su hija, doctora en estomatología, ya lo hizo antes de ir a la clínica dental del policlínico Guillermo Tejas donde tiene guardia médica hoy.  Es una familia que ya dio su beneplácito en estas elecciones del 2010.

En el resto del país sucede lo mismo. Es una cultura que se fortalece con los años. Una disciplina que se arraiga y trasmite a la juventud. Es fruto del amor que se siente por una Revolución que le reconocemos sus defectos pero, que por encima de todo, queremos defender y defendemos, entre tantas cosas, porque los hechos medulares, las esencias, nacen desde el barrio, con hermandad, limpieza y masividad. Así de sencillo.